Un poco de historia...

Antes de empezar este nuevo artículo, quisiera pedir disculpas a cada uno de los integrantes del club, porristas y jugadores, por tener un poco “descuidado” el blog, por haber escrito menos de 3 articulos en el último par de semanas, espero sepan comprenderme. Ahora vamos a lo nuestro.

El sábado pasado tuvo lugar la Primera Edición de la esperada “Gala de Integración Intervaguística”, donde se hicieron presentes desde los más viejos referentes del club, como Bruno Ariel Giovannini, hasta las más recientes integrantes de la familia, como Anita, Viki y Marchu. Y estuve pensando en estos días que pasaron, y realmente resulta increíble a mi entendimiento la forma en que en menos de dos meses se formó mucho más que un club, se formó una familia. Tal vez Giova, Edu y yo, Giulio, nunca creímos llegar a esto. Desde su misma fundación, en ese entonces “El Rincón de los Vagos”, que era una comunidad de orkut, buscó transmitir en todo sentido la unidad de sus participantes. Y eso se ve reflejado en la descripción de la misma, actualmente bajo la denominación de “El club de los Vagos”, donde se puede leer que “no son aceptadas personas que solo conocen a uno o dos miembros, sino solo amigos identificados con el sentimiento de todos los integrantes”.

La comunidad empezó encendida, llena de ganas, llena de pilas. Todos ponían todo, allá por el 2006. Y no miento si digo, aunque parezca increíble, que más de uno trataba por todos los medios de ser aceptado en la misma, pero una y otra vez salían cabizbajos sin el correspondiente concenso de los miembros. Pero el auge no duró mas de seis meses, y tres principales referentes contemplaron impotentes la debacle de la comunidad, que pasó de sus mas de 27 miembros a tan solo 17 en cierto momento. Y los dos “tanos”, que siempre fueron ambiciosos, veían desmoronarse un proyecto de amistad grupal que parecía ir por la mejor de las sendas. Poco a poco los lazos se fueron rompiendo una y otra vez, y pasamos de las farras grupales, amenizadas por la “sabiduría” de Roquipedia, la genialidad de Rachid para jugar “El Banquero”, la buena onda de Giova, los tragos y bebidas del “Barman” Chenú, las visitas nocturnas al templo masón, entre otras cosas, a tres o cuatro “islas” dispersas de 3 o 4 vagos cada una, donde cada grupo hacía lo suyo. Y fueron múltiples los intentos por volver a las más que tradicionales “farras intervaguísticas”, pero no había caso, la época había pasado. Y aunque parezca mentira, hasta las pilas de Giova se fueron acabando, las ganas de Pato se fueron apagando y la comunidad permaneció inactiva casi un año.

Y hay que ser sinceros, ni el más optimista de los Vagos creyó que la comunidad haría la del Ave Fénix convirtiendo sus cenizas en nuevas llamas de amistad. Pero así fue, tal vez en el momento más inesperado y con protagonistas que sin dudas no estaban en los planes. Un buen día surgió un nuevo desafío para el equipo futbolístico de los Vagos, quizá lo único que unía a los miembros del club, y, como de costumbre, Edu y yo nos pusimos a armar el rompecabezas del equipo, tratando de que estén todos, cosa que siempre resulta imposible porque somos demasiados. Comenzaron las convocatorias, los preparativos duraron más de dos semanas. En ese intervalo de tiempo, decidí crear el blog y un álbum para rescatar los grandes momentos vividos por el plantel. En medio de los preparativos, íbamos notando que el rival de turno parecía demasiado para las aspiraciones de nuestro reducido plantel. Y fue entonces que dialogué con mi asistente técnico y barajamos la posibilidad de fichar a Diego Bertinat, que trajo consigo a David Zipp. Más allá de la firmeza futbolística que aportaron, creo que ni Edu ni yo esperábamos que esto realmente represente el resurgir de los Vagos como barra de amigos. Pero gracias a que en la semana previa al duelo, el único tema de conversación era el partido – pueden confirmar con pato, con marce o viki –, Viki, Shirley y Marce decidieron asistir al mismo. Lastimosamente Marchu no pudo al final hacerse presente, pero el punto es que esto representaba un momento desde ya histórico, teniendo en cuenta que el único partido en el que los Vagos tuvieron gente apoyando desde las gradas fue cuando nuestra emplumada amiga Pato presenció la ajustada victoria contra el Coro Espíritu Santo, que fue un hito, pues logramos la primera victoria ante ese rival en partidos oficiales.

Y no fue nada difícil para los dos nuevos inegrantes del plantel contagiarse del ánimo y el espíritu de sus nuevos compañeros. Las mismas porristas estaban entusiasmadas con el duelo. Recuerdo una frase de una de las presentes, pronunciada a algún conocido a través de su teléfono celular: “estoy esperando acá para ver un partidazo”. El punto es que a partir de ese momento fueron contagiándose más y más amigas de la fiebre vaguística. Al siguiente partido fueron más espectadoras, y luego más, y así sucesivamente. Pero lo que quiero rescatar es que me pongo a mirar a todos hoy, y la mayoría de las que ahora se sienten mas que identificadas con la camiseta, porque me lo manifiestan en cada mensaje, sólo conocían a dos o en ciertos casos a uno de los Vagos. Pero partido a partido mientras los jugadores sudábamos la gota gorda dentro de la cancha, afuera se formaba un club de “chismes” inesperado. Creo que ninguna de las chicas se conocía más que de vista, y con tan solo un par de horas juntas, los zapatos y la ropa de las otras les ayudó a entablar una excelente amistad. Tanto es así que lograron pasar a retiro a Isaac Bertinat, que en un abrir y cerrar de ojos paso de jugador a porristo. Ahora cada una de ellas está más que identificada con el club, y sobre todo se formó una gran familia, gracias a la excelente predisposición de las chicas, ahora los Vagos de nuevo se pueden llamar “barra de amigos”, pero ahora se nos incorporaron las Vaguitas. Y ahora de nuevo con las remeras que van a estar listas el 17 de octubre, el club invita a soñar, y ojalá algún día, en un futuro no muy lejano, podamos alcanzar el largamente anhelado sueño de nuestra propia cancha de césped sintético, “Rincón de los Vagos”.

Esto fue un poco de historia del club, para que puedan conocer un poco más, y nada más quiero agradecer a cada una de las personas que hicieron posible el renacer del club. Y gracias a todas y todos, porque ahora la familia ya no somos David, Diego, Edu, Isaac y Yo. Ahora la familia somos todos los Vagos y Vaguitas. Nosotros cinco, Giova, Pato, Anita, Marce, Viki, Shirley, Alondra y mucha gente mas. GRACIAS A TODOS!

2 comentarios:

Patoliana dijo...

me encantó ! bueniisimoo post !

Bruno dijo...

sii.. muy bueno, me ha hecho recordar tiempos de antaño, me remontó los origenes de este club. Saludos!!

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